16 julio 2008

Anonimo


Una historia sin titulo, sin nombres.
Simplemente para no hacerme cargo de mis propias palabras, evitar las consecuencias.

Todo comenzó cuando alguien dejó abierta la ventana, por eso estoy aquí y me veo; no sé si fue mi padre o mi madre ya es difícil recordarlo, yo pasaba solo en mi casa, en mi pequeña pieza en esta misma habitación que ha visto y guardado mis secretos por más de quince años, cuando llegamos habían en sus paredes mil palomas blancas volando hacia el cielo en filas muy ordenadas, pero en una de ellas se veía un espacio negro como si faltara algo, cosa que siempre me llamo la atención, pero nunca entendí y ahora, que me veo desde otra perspectiva, pienso si fue una señal o solo una coincidencia. Con el tiempo, me aburrí de aquellos pájaros y les pinte arriba una especie de enredadera pero estos aun se veían, fue imposible deshacerse de esas palomas, les di alrededor de mil manos pero seguían estando ahí.

Un día, mientras esperaba a mis padres, preparaba algo para comer, y desde la cocina escuche algo en la calle que parecía una pelea, como soy algo curioso, cosa que nunca pude superar, busqué el origen de aquellos gritos y llegué a mi habitación pero me pareció raro ver la ventana abierta y las cortinas tratando de escapar yo no recordaba haberla dejado así, de hecho no me gustaba que desde la calle vieran mi pieza. Al asomarme vi a un grupo de policías golpeando a unas personas que protestaban vaya a saber uno por que, desde muy chico siempre acostumbré a saludarlos al pasar pero con los años me di cuenta de que no eran los caballeros que yo pensaba, y que en si la vida no era como los cuentos de hadas, nada era perfecto, nada para siempre, todo era un engaño; esta imagen de peleas era común en mi barrio por lo que con el tiempo pasaron a ser algo cotidiano. Así crecí prácticamente solo, descubriendo el mundo por mi cuenta solo con una cosa clara: quería que todos fuéramos iguales, no me gustaba la desigualdad quizás forme esta idea luego de ver tanta violencia cuando aún era un niño. A mis padres lo único que tengo que agradecerles es el buen apellido y este departamento, su muerte no me afectó mucho, el velorio un día de pena y listo, siempre ha sido así, te lloran un día tratan de dormir y al otro todos continúan con su trabajo y es como si nunca hubieras existido; por eso estar donde estoy ahora o donde estaba hace un par de minutos me da igual, pero debo admitir que ver a toda esta gente me hace dudar un poco.

Del colegio no me quejo aunque aun nadie escuchaba mis ideas no fue tan malo, recuerdo a la profesora de química que fue mi amor platónico. Tenia el típico grupo de amigos o personas mejor dicho no sé si alguna vez tuve amigos de verdad, uno que valiera la pena, después de que mi mejor amigo tuvo un romance con mi polola a mis espaldas, pero aceptémoslo no era precisamente una señorita y yo solo estaba con ella por que era rica, nunca la ame de verdad. En la universidad comenzó mi vida, no me costo mucho adaptarme, me uní a un grupo de revolucionarios con los que salíamos a protestar por la libertad, la igualdad y ese tipo de cosas, siempre he pensado que para los hombres que están en el poder somos solo ratas que trabajamos por comida, era entretenido a pesar de tener que soportar los golpes de los policías, nunca fuimos realmente escuchados, con dos personas no se puede lograr un gran cambio, una vez nos llevaron detenidos por defendernos, pasamos una noche en la cárcel digo pasamos por los que salimos de ese lugar, a algunos de “mis amigos” los sacaron a media noche, como había toque de queda todos dormían a esa hora, y lo único que escuchamos fueron sus gritos y unos balazos.
Al salir, estábamos más descontentos con el sistema y la sociedad, a pesar de los cambios que logramos nunca me sentí satisfecho ni libre para vivir, siempre me sentí presionado a ser uno más del montón y obligado a caminar como todos hacia un mismo fin que no era el que yo quería, no quería estar dentro de una jaula para animales, quería abrir mis alas y volar.
En el amor nunca quise encariñarme con alguien solo tuve un gran amor y lo pasé muy mal, duele darse cuenta de que se esta viviendo una mentira, me pregunto por que dicen “ te amo con toda mi alma como nunca he amado a nadie “ si primero esos son justamente los humanos que no son personas, no tienen alma, y segundo uno no ama a personas, ama acciones o apariencias. La vida me puso pruebas muy duras cosas que me marcaron, conocí a varias personas pero creo que solo de paso. ¿Que es un amigo? Se supone que siempre están para ayudarte pero al caerme nunca vi a alguien que se preocupara por mí, todos estaban muy ocupados. Siempre estuve solo.
Muchas veces intenté desaparecer en mi pieza, en mi mundo con pastillas o un corta cartón pero nunca llegue muy lejos, miraba tras el vidrio de mi ventana a la gente caminar con sus problemas mientras pensaba en mi vida, preguntándome por que pasan las cosas, pero nunca lo entendí. Pasó el tiempo y yo trataba de ser feliz inventando excusas para sonreír..

Y ahora me veo, estoy ahí colgando del techo, en el suelo una silla, la ventana abierta como nunca, con las cortinas en paz a pesar del viento que sopla, hay mucha gente, personas que nunca pensé que se preocuparían por mí, creo que si tenia amigos después de todo pero yo nunca los vi, la habitación está lúgubre más oscura de lo normal, sin embargo las enredaderas parecen más claras pero aun logran tapar a aquellas blancas aves, aunque hay una que se quiere ir, una que esta peleando por salir, después de mucho esfuerzo y trabajo logra sobre ponerse a estas ataduras, sale volando por la ventana para al fin poder ser libre y volar hacia donde siempre quiso ir, ahora en la pared se logran ver dos espacios negros, pero como siempre todos están muy ocupados como para notarlo.



Lo único que nos ata y encadena es el cuerpo y nuestras acciones, trata de cambiar las cosas para que tu libertad no sea la muerte, la que parece una buena solución pero no es la mejor escapatoria, aunque el destino es el destino y a pesar de que esquives las cosas un par de veces no las puedes negar para siempre.
Y aunque sé que no iré al cielo, al fin me siento libre... soy feliz.

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