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Ardiendo sin tregua soportando la quemadura centras que avanza como la madurez paulatina en el fruto, ser el pulso de una hoguera en esta maraña de piedras interminable, caminar por las noches de nuestra vida con la obediencia de la sangre en su circuito ciego.
Entre el Ying y el Yang ¿Cuántos eones?, Del sí al no ¿Cuántos quizá?.
…inventamos nuestro incendio ardemos de dentro afuera, quizá eso sea la elección, quizá…
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¿Dónde encontraría a la Maga?…aunque conocíamos nuestros domicilios, cada hueco de nuestras dos habitaciones de falsos estudiantes en Paris, cada tarjeta postal abriendo una ventanita, aun así no nos buscaríamos en nuestras casas.
Andábamos sin buscarnos pero sabiendo que andábamos para encontrarnos.…
fuiste siempre un espejo terrible, una espantosa maquina de repeticiones, y lo que llamamos amarnos fue quizá que yo estaba de pie delante de vos, con una flor amarilla en la mano, y vos sostenías dos velas verdes y el tiempo soplaba contra nuestras caras una lenta lluvia de renuncias y despedidas y tickets de metro.
16 julio 2008
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