29 agosto 2008

Dic Parte 1


Pequeño diccionario de palabras incomprendidas (primera parte).

MUJER: ser mujer era para Sabina un sino que no había elegido. Aquello que no ha sido elegido por nosotros no podemos considerarlo ni como un mérito ni como un fracaso. Sabina opina que hay que tener una relación correcta con el sino que nos ha caído en suerte. Rebelarse contra el hecho de haber nacido mujer le parece igual de necio que enorgullecerse de ello.
Una vez, durante uno de sus primeros encuentros, Franz le dijo con especial énfasis: «Sabina, es usted una mujer». No comprendía por qué se lo anunciaba con el gesto jubiloso de Cristóbal Colón viendo por primera vez las costas de América. Más tarde comprendió que la palabra mujer, en la que había puesto un énfasis particular, no significaba para él la denominación de uno de los dos sexos humanos, sino un valor. No todas las mujeres son dignas de ser llamadas mujeres.
Pero si Sabina es para Franz una mujer, ¿qué es entonces para él Marie-Claude, su verdadera esposa? Hace más de veinte años, algunos meses después de conocerse, le amenazó con quitarse la vida si la abandonaba. Franz se quedó prendado de aquella amenaza. Marie-Claude no le gustaba demasiado, pero su amor le parecía maravilloso. Le parecía que no era digno de tan gran amor y que debía inclinarse profundamente ante él.
De modo que se inclinó hasta el suelo y se casó con ella. Pese a que Marie-Claude nunca volvió ya a manifestar tal intensidad de sentimientos como en el momento en que le amenazó con el suicidio, en lo más profundo de él siguió vivo un imperativo: no debe hacerle nunca daño y tiene que valorar a la mujer que hay en ella.
Esta frase es interesante. No decía: valorar a Marie-Claude, sino: valorar a la mujer que hay en Marie-Claude.
Pero si la propia Marie-Claude es mujer, ¿quién es esa otra mujer que se esconde dentro de ella y a la que debe valorar? ¿Es quizá la idea platónica de la mujer?
No. Es su mamá. Nunca se le hubiera ocurrido decir que en su madre valoraba a la mujer. Adoraba a su mamá y no a una mujer que estuviera dentro de ella. La idea platónica de la mujer y la mamá eran la misma cosa.
El tenía doce años cuando el padre de Franz la abandonó repentinamente. El niño supuso que estaba ocurriendo algo grave, pero la mamá veló el drama con palabras neutrales y suaves para no excitarlo. Ese día fueron a la ciudad y al salir de casa Franz se dio cuenta de que la madre llevaba en cada pie un zapato distinto. Se sentía confuso, tenía ganas de advertírselo, pero al mismo tiempo le daba miedo que una advertencia de ese tipo pudiera herirla. Así que pasó dos horas en la ciudad sin poder apartar los ojos de sus zapatos. Aquella vez empezó a entender qué era el sufrimiento.

FIDELIDAD Y TRAICIÓN: la amó desde la infancia hasta el momento en que la acompañó al cementerio, y la amaba hasta en el recuerdo. De ahí nació en él la idea de que la fidelidad es la primera de todas las virtudes; la fidelidad le da unidad a nuestra vida que, de otro modo, se fragmentaría en miles de impresiones pasajeras como si fueran miles de añicos.
Franz le hablaba a Sabina con frecuencia de su madre, quién sabe si hasta con cierta intención subconsciente no del todo desinteresada: suponía que Sabina quedaría subyugada por su capacidad de ser fiel y que de aquel modo la conquistaría.
No sabía que lo que subyugaba a Sabina era la traición y no la fidelidad. La palabra fidelidad le recordaba al padre, un puritano que vivía en una pequeña ciudad y los domingos pintaba para entretenerse puestas de sol en el bosque y rosas en un florero. Gracias a él empezó a pinta r siendo aún una niña. Cuando tenía catorce años, ella se enamoró de un muchacho de la misma edad. El padre se horrorizó y no la dejó salir sola de casa durante todo un año. Un día le enseñó unas reproducciones de cuadros de Picasso y se rió de ellas. Ya que no la dejaban amar a su compañero de clase, al menos se enamoró del cubismo. Después de la reválida, se fue a Praga con la alegre sensación de que por fin tenía la oportunidad de traicionar su hogar.

TRAICIÓN: desde pequeñitos el padre y el maestro nos decían que es lo peor que puede imaginarse. ¿Pero qué es la traición? Traición significa abandonar las propias filas. Traición significa abandonar las propias filas e ir hacia lo desconocido. Sabina no conoce nada más bello que ir hacia lo desconocido.
Estudiaba en la academia de pintura, pero no le estaba permitido pintar como Picasso. Era una época en la que se cultivaba obligatoriamente el llamado realismo socialista y en la escuela se fabricaban retratos de los gobernantes comunistas. Su deseo de traicionar al padre quedó insatisfecho, porque el comunismo no era más que otro padre, igual de severo y de estrecho, que prohibía el amor (era una época puritana) y a Picasso. Se casó con un mal actor de un teatro de Praga sólo porque tenía fama de gamberro y les resultaba inadmisible a los dos padres.
Después murió la madre. Al día siguiente de su regreso a Praga, tras el entierro, recibió un telegrama: el padre no había podido soportar el dolor y se había suicidado.
Le remordía la conciencia: ¿Era algo tan ruin que papá pintase floreros con rosas y no le gustase Picasso? ¿Era tan digno de reproche que tuviese miedo de que su hija volviese a casa, a sus catorce años, embarazada? ¿Era tan ridículo que no fuese capaz de seguir viviendo sin su mujer?
El deseo de traicionar la invadió de nuevo: de traicionar su propia traición. Le comunicó al marido (ya no veía en él a un gamberro, sino tan sólo a un borracho importuno) que lo abandonaba.
Pero, si traicionamos a B, por cuya causa habíamos traicionado a A, de eso no se desprende que nos reconciliemos con A. La vida de la pintora divorciada no se parecía a la vida de sus padres traicionados. La primera traición es irreparable. Produce una reacción en cadena de nuevas traiciones, cada una de las cuales nos distancia más y más del lugar de la traición original.

MÚSICA: para Franz es el arte que más se aproxima a la belleza dionisíaca entendida como embriaguez. Uno no puede embriagarse fácilmente con una novela o un cuadro, pero puede embriagarse con la novena de Beethoven, con la sonata de Bartok para dos pianos y percusión o con las canciones de los Beatles. Franz no distingue entre la llamada música seria y la música moderna.
Esa diferenciación le parece anticuada e hipócrita. Le gusta tanto el rock como Mozart.
Para él la música es una liberación: lo libera de la soledad, del encierro, del polvo de las bibliotecas, abre en su cuerpo una puerta por la que su alma entra al mundo para hermanarse. Le gusta bailar y lamenta que Sabina no comparta esta pasión con él.
Están los dos en un restaurante y mientras comen se oye por los altavoces una sonora música rítmica.
Sabina dice:
— Esto es un círculo vicioso. La gente se vuelve sorda porque pone la música cada vez más alto. Y como se vuelve sorda, no le queda más remedio que ponerla aún más alto.
— ¿No te gusta la música? —le pregunta Franz.
— No —dice Sabina. Luego añade—: Puede que si viviera en otra época... —y piensa en el tiempo en que vivía Johann Sebastian Bach, cuando la música era como una rosa que crecía en una enorme planicie nevada de silencio.
El ruido disfrazado de música la persigue desde su infancia. Cuando estudiaba en la academia de pintura, tuvo que pasar unas vacaciones enteras en la llamada Obra de la Juventud. Vivían en unas habitaciones comunes y trabajaban en la construcción de una siderurgia. La música aullaba desde los altavoces a partir de las cinco de la mañana y hasta las nueve de la noche. Le daban ganas de llorar, pero la música era alegre y era imposible escapar de ella, ni en el retrete, ni en la cama bajo la manta, los altavoces estaban por todas partes. La música era como una jauría de perros de presa que hubieran soltado tras ella.
Entonces pensaba que esta barbarie musical sólo imperaba en el mundo comunista. En el extranjero comprobó que la transformación de la música en ruido es un proceso planetario, mediante el cual la humanidad entra en la fase histórica de la fealdad total. El carácter total de la fealdad se manifestó en primer término como omnipresente fealdad acústica: coches, motos, guitarras eléctricas, taladros, altavoces, sirenas. La omnipresencia de la fealdad visual llegará pronto.
Cenaron, subieron a la habitación, hicieron el amor y a Franz se le confundían las ideas en el umbral del sueño. Se acordó de la ruidosa música durante la cena y pensó: «El ruido tiene una ventaja. No se oyen las palabras». Se dio cuenta de que desde su infancia no hace otra cosa que hablar, escribir, dar conferencias, inventar frases, buscar expresiones, corregirlas, de modo que al final no hay palabras precisas, su sentido se difumina, pierden su contenido y se convierten en residuos, hierbajos, polvo, arena que vaga por su cerebro, que le duele en la cabeza, que es su insomnio, su enfermedad. Y en e se momento sintió el anhelo, oscuro y poderoso, de una música inmensa, de un ruido absoluto, un bullicio hermoso y alegre que lo abrace, lo inunde y lo ensordezca todo y en el que desaparezca para siempre el dolor, la vanidad y el nihilismo de las palabras. ¡La música, la negación de las frases, la música, la antipalabra! Anhelaba estar durante mucho tiempo abrazado a Sabina, callar, no decir ya nunca más una sola frase y dejar que el placer se funda con el estruendo orgiástico de la música. En medio de aquel feliz ruido imaginario se durmió.

LUZ Y OSCURIDAD: para Sabina vivir significa ver. La visión está limitada por una doble frontera: una luz fuerte, que ciega, y la total oscuridad. Posiblemente esto es lo que determina el rechazo de Sabina a cualquier extremismo. Los extremos son la frontera tras la cual termina la vida y la pasión por el extremismo en el arte y en la política es una velada ansia de muerte.
La palabra «luz» no despierta en Franz la imagen de un paisaje sobre el cual descansa el blando resplandor del día, sino la de la fuente de luz en sí; el sol, la lámpara, el reflector. Franz recuerda las conocidas metáforas: el sol de la verdad, el deslumbrante resplandor de la razón, etc...
Al igual que la luz, le atrae la oscuridad. Sabe que en nuestro tiempo se considera ridículo apagar la luz mientras se hace el amor y por eso deja encendida una pequeña lámpara encima de la cama. Pero cuando penetra a Sabina, cierra los ojos. El gozo que le inunda requiere oscuridad. Esa oscuridad es pura, limpia, sin imágenes ni visiones, esa oscuridad no tiene final, no tiene fronteras, esa oscuridad es el infinito que cada uno de nosotros lleva dentro de sí. (¡En efecto, quien busque el infinito, que cierre los ojos!)
En el momento en que siente que el gozo se extiende por su cuerpo, Franz se estira y se diluye en el infinito de su oscuridad, él mismo se vuelve infinito. Pero cuanto mayor se vuelve un hombre en su oscuridad interior, más disminuye en su apariencia externa. Un hombre con los ojos cerrados es una ruina de hombre. A Sabina le desagrada esa visión, no quiere mirar a Franz y por eso cierra también los ojos. Pero esa oscuridad no significa para ella el infinito, sino simplemente la disconformidad con lo que se ve, la negación de lo visto, el rechazo a ver.

28 agosto 2008

Otro Testimonio


Y preguntas si o no sabiendo que no quieres escuchar la respuesta… Así estaba yo, esperando angustiado oír lo que quería, aun sabiendo muy bien la verdad y estando consiente de que abrí mis labios solo para ganar tiempo y hacer ese momento eterno, sin darme cuenta de que lo único que lograba era aumentar el dolor…

Caminado desorientado a mi casa mirada perdida y botella en mano, doy vueltas y vueltas echándome la culpa, siempre fue así algo salía mal y el problema era yo. Yo el único responsable, intento reconstruir la escena pero todo es confuso hay detalles que no recuerdo, ¿perdida de memoria o estrategia para evitar sufrir? A pesar de que sé bien que la idea no es olvidar las cosas, sino de aceptarlas y aprender a vivir con ellas aunque parezca imposible. Caminé derecho sin detenerme, mirando sin ver, hasta que algo llamo mi atención y leí: “¿Morirías hoy para no sufrir mañana?” seguí caminando y a unas cuadras de mi casa, como siempre pare a calmarme un poco, secarme los ojos, respire hondo y continué casi olvidaba la mentita, unos pasos más y metita a la boca. Al llegar a mi casa la única posibilidad que tengo es fingir e aprendido a hacerlo muy bien aun que hay a ciertas personas a las que no les puedo mentir y aunque lo intente ellos siempre saben lo que en realidad me pasa, me conocen bien y eso a veces no me agrada, pero en mi casa o en el resto de los lugares es la única opción que tengo para que no empiecen con sus estupidas preguntas que no son por que les interese realmente, si no por cortesía o por que no es la hora de la teleserie. Como estas? Bien gracias, pero ese bien es de costumbre en realidad hay pocas personas que respondan con la verdad, Como te fue? Bien, Ja! si ellos supieran lo que en realidad me pasa… Y todo con una gran sonrisa convincente, buenas noches me voy a acostar.

El sol entra por la ventana anunciando que es un día lleno de nuevas oportunidades, pura basura, un día más igual al de ayer “La misma mierda distintos días”, paso a pasito va subiendo por la pared hasta que llega a mi cama para despertarme, cual es tu problema por que sales a las cinco de la mañana yo me tengo que levantar temprano? Salgo de mi cama después de darme mil vueltas para tratar de dormir camino a al baño por un pasillo oscuro que nunca me a gustado desde chico que lo camino bien rápido, con lo ojos cerrados trato de buscar la cerradura, al entrar mal digo a medio mundo, me pegue en el pie con un mueble todo feo y ordinario en el que mi mama guarda las pastillas, no me gusta hace que el baño se vea más chico de lo que es. Se acabo el gas. Partí mal el día. Al salir de mi casa veo a las personas con las que me tope el día anterior, realizando las mismas acciones saben, pienso que nadie es libre de una u otra manera todos estamos atados a algo, aunque por un lado esta bien la libertad total en un planeta lleno de trogloditas no seria buena política, el hombre no sirve para eso….Y yo tampoco.

Ya esta decidido corrí, no reconocí ni mí casa, todo lo que prometí se lo llevo el viento, abrí la puerta, me mire en el espejo pero todo se nublo solo logre distinguir la mancha de sangre en mi cara, esto me dejara una cicatriz pensé, desde el pasillo llegan mil voces que se acercan muy rápido, instintivamente cerré la puerta con llave, se senté en la orilla de la tina como a recordar lo que estaba haciendo, me quede en blanco mirando al vacío hasta que mil caballos trataron de votar la puerta, abrí el mueble que estaba a mi lado buscando con desesperación una salida, vote todo lo que no me servia hasta que por fin la encontré, estaba más nerviosos que la cresta pero al mismo tiempo más decidido que nunca; aun así me invadió una angustia que hizo salir lagrimas de mis ojos… Estaba temblando no me podía controlar con mucho esfuerzo logre abrir las pastillas las vacié sobre mi mano y empecé a tragarlas una por una recordando las palabras de mi madre cuando yo no quería comer…” una por el papa, una por la mama otra por la tía etc..” así, recuerdos de muchas personas que influyeron en mi vida llegaron a mi cabeza y me tome una por cada una de ellas, comencé a transpirar una gota esquiva de sudor caía por mi frente, otra y otra más, y luego en mis manos, se me callo el frasco vació solo relleno de algodón que no tiene ninguna función útil lo único que hizo fue complicarme el trabajo calló muy despacio dando pequeños rebotes luego de llegar al suelo donde todos terminaremos algún día aunque unos antes que otros, una puntada en mi estomago me obligo a retorcerme, una tras otra un dolor insoportable que me daba un tiempo fuera y volvía sin compasión; a lo lejos logro escuchar mil voces y creo reconocer algunas pero ya todo es confuso, en este momento todo es igual una mancha de color en un papel, da lo mismo estar aquí o allá todo es la misma mierda es lo mismo estar vivo o muerto; eso cambiaria algo las cosas? Nunca pude comprender esta vida, nunca puede encontrarle un porque a ciertas cosas tal vez nunca tendría que haber estado aquí, en este tiempo, en este lugar hoy día quien sabe si solo fui un error en los cálculos de un calendario, quien sabe… admito que tuve alegrías, pero nunca fui feliz, la felicidad no existe, pero tuve momentos feliz. Ya no soporto más siento que algo sale de mi boca, algo frío, y sin sabor, aterrado me limpie con la mano y me saque el pelo de la cara al verme en el espejo me veía medio rostro sin expresión negro, rojo, púrpura. Con mi último esfuerzo estiro mi dedo y comienzo a escribir “adiós” en el espejo, una última puntada me recorre todo el cuerpo, me hace vomitar una vez más; ya es tarde para arrepentirse, caigo. En el suelo, que ironía igual que todos aquellos a los que tanto odie, esta frió más frío que el hielo, ya no escucho nada solo el palpitar de mi corazón que retumba en las paredes, todo da vueltas, la agonía es eterna, el dolor insoportable como cuando estas apurado y crees que todo a tu alrededor tiene una calma increíble; alterante no? Y tu solo quieres llegar a tu destino…y luego de una espera que parece no acabar llegas al final de tu camino…y eres feliz.

02 agosto 2008

Ja!


Era como si aquel baile demostrara que su espititu de sacrificio, aquella especie de deseo entusiastico de hacer todo lo que queria Tomas, antes de que él lo dijiera, no estuviera ni mucho menos necesariamente ligado a la personalidad de Tomas, si no a punto para responder a la llamada de cualquier otro hombre que encontrara en su lugar. Nada más facil que imaginar que Teresa y su compañero eran amantes. ¡La facilidad con que podia evocarse aquella imagen le dolia! Se dio cuenta de que el cuerpo e Teresa, sin el menos inconveniente, era imaginable unido amorosamente a cualquier otro cuerpo masculino y le dio un ataque de malhumor. no reconocio que estaba celoso hasta m uy entrada la noche, cuando regresaron a casa.


Aquellos celos absurdos, que no se referian mas que a una posibilidad teorica, eran la prueba de que consideraba que su fidelidad era un condicion imprescindible. ¿Como podia entonces reprocharle que ella tuviera celos de sus amantes, estas si absolutamente reales?