16 noviembre 2008

"Es muss sein"


El amor que había entre él y Teresa era bello, pero también fatigoso: tenía que estar permanentemente ocultando algo, disfrazándolo, fingiendo, arreglándolo, manteniéndola contenta, consolándola, demostrando ininterrumpidamente su amor, siendo acusado por sus celos, por su sufrimiento, por sus sueños, sintiéndose culpable, justificándose y disculpándose. Aquel esfuerzo había desaparecido ahora y permanecía la belleza.
Se acercaba la noche del sábado, por primera vez paseaba solo por Zurich y aspiraba al perfume de su libertad. Detrás de cada esquina se escondía la aventura. El futuro había vuelto a convertirse en un secreto. Su vida de soltero le había sido devuelta, una vida para la cual antes estaba seguro de haber nacido, seguro de que era la única que le permitía ser tal como de verdad era.
Hacía ya siete años que vivía atado a Teresa y cada uno de sus pasos era observado por los ojos de ella. Era como si le hubiera atado al tobillo una bola de hierro. Su paso era ahora, de pronto, mucho más ligero. Casi flotaba. Se hallaba en el campo mágico de Parménides: disfrutaba de la dulce levedad del ser.

Atendía a un paciente y, en lugar de verlo a él, veía a Teresa. El mismo se lo reprochaba: ¡no pienses en ella! ¡No pienses en ella! Se decía: precisamente porque estoy enfermo de compasión, es bueno que se haya ido y que ya no la vea. ¡Tengo que liberarme, no de ella, sino de mi compasión, de esa enfermedad que antes no conocía y con cuyo bacilo me contagió!
El sábado y el domingo sintió la dulce levedad del ser, que se acercaba a él desde las profundidades del futuro. El lunes cayó sobre él un peso hasta entonces desconocido. Las toneladas de hierro de los tanques rusos no eran nada en comparación con aquel peso. No hay nada más pesado que la compasión. Ni siquiera el propio dolor es tan pesado como el dolor sentido con alguien, por alguien, para alguien, multiplicado por la imaginación, prolongado en mil ecos.
Se hacía reproches para no rendirse a la compasión y la compasión lo oía con la cabeza gacha, como si se sintiera culpable. La compasión sabía que se estaba aprovechando de sus poderes y sin embargo se mantenía calladamente en sus trece, de modo que al quinto día de la partida de ella Tomás le comunicó al director del hospital…
El director estaba verdaderamente afectado.
Tomás se encogió de hombros y dijo: «Es muss sein. Es muss sein».
Era una alusión. La última frase del último cuarteto de Beethoven está escrita sobre estos dos motivos: Para que el sentido de estas palabras quedase del todo claro, Beethoven encabezó toda la frase final con las siguientes palabras: «Der schwer gefasste Entschluss»: «Una decisión de peso».
Con aquella alusión a Beethoven, Tomás volvía a referirse, en realidad, a Teresa, porque había sido precisamente ella la que le había obligado a comprar los discos de los cuartetos y las sonatas de Beethoven.
La alusión resultó más adecuada de lo que él hubiera podido suponer, porque el director era un gran aficionado a la música. Se sonrió ligeramente y dijo en voz baja, imitando la melodía de Beethoven: «¿Muss es sein?»
Tomás dijo una vez más: «Ja, es muss sein».

A diferencia de Parménides, para Beethoven el peso era evidentemente algo positivo. «Der Schwer gefasste Entschluss», una decisión de peso, va unida a la voz del Destino («es muss sein»); el peso, la necesidad y el valor son tres conceptos internamente unidos: sólo aquello que es necesario, tiene peso; sólo aquello que tiene peso, vale.
Esta convicción nació de la música de Beethoven y, aunque es posible (y puede que hasta probable) que sus autores hayan sido más bien los comentaristas de Beethoven y no el propio compositor, hoy la compartimos casi todos: la grandeza del nombre consiste en que carga con su destino como Atlas cargaba con la esfera celeste a sus espaldas. El héroe de Beethoven es un levantador de pesos metafísicos [….]Cualquier colegial puede hacer experimentos durante la clase de física y comprobar si determinada hipótesis científica es cierta. Pero el hombre, dado que vive sólo una vida, nunca tiene la posibilidad de comprobar una hipótesis mediante un experimento y por eso nunca llega a averiguar si debía haber prestado oído a su sentimiento o no.

Se dio cuenta de que, además del amor de ella por Tomás, hecho realidad, existe en el reino de lo posible una cantidad infinita de amores no realizados por otros hombres. Todos consideramos impensable que el amor de nuestra vida pueda ser algo leve, sin peso; creemos que nuestro amor es algo que tenía que ser; que sin él nuestra vida no sería nuestra vida. Nos parece que el propio huraño Beethoven, con su terrible melena, toca para nuestro gran amor su «es muss sein!».

…Hace siete años se produjo casualmente en el hospital de la ciudad de Teresa un complicado caso de enfermedad cerebral, a causa del cual llamaron con urgencia a consulta al director del hospital de Tomás. Pero el director tenía casualmente una ciática, no podía moverse y envió en su lugar a Tomás a aquel hospital local. En la ciudad había cinco hoteles, pero Tomás fue a parar casualmente justo a aquél donde trabajaba Teresa. Casualmente le sobró un poco de tiempo para ir al restaurante antes de la salida del tren. Teresa casualmente estaba de servicio y casualmente atendió la mesa de Tomás. Hizo falta que se produjeran seis casualidades para empujar a Tomás hacia Teresa, como si él mismo no tuviera ganas.

08 noviembre 2008

"El tiempo y las apariencias son dos manchas en el Test de Rorscharch"




“Johnny ha pasado por el jazz como una mano que da vuelta la hoja, y se acabó”



¿Quién no ha escuchado la típica frase “El tiempo vuela cuando uno se divierte” o ha sentido que todo va más lento cuando uno esta apurado? ¿Quién no ha dicho que está bien cuando en realidad esta mal o ha tratado de ser lo que no es?

Todos vivimos en un mundo en el que un día tiene 24 hrs, y desde muy pequeños nos vemos obligados a abandonar nuestro yo y a fingir una adaptación con respecto al ritmo que se nos impone sin que podamos escapar, al menos la gran mayoría de nosotros.

En “El Perseguidor” nos encontramos con una serie de temas ya mencionados en varios de los libros leídos este año, como la relatividad que se puede relacionar totalmente al tiempo y las apariencias, que también son tratados. La relatividad no es el último descubrimiento, de hecho podría partir diciendo que comienza con la “Teoría de la relatividad de Einstein” un tema que sin duda es abarcable desde muchos puntos de vista, pero del cual es difícil sacar alguna conclusión y, que personalmente me asusta profundamente. En el colegio si no mal recuerdo en clases de lenguaje hablamos mucho sobre este tema y nos hacíamos preguntas que cada vez nos causaban más escalofríos. Si estamos a distintas distancias y ángulos de un individuo, a pesar de la velocidad de la luz, no deberíamos ver las acciones en un tiempo desfasado, es decir, si yo me encuentro más cerca, mí ahora podría ser tu futuro. ¿Quién dice que hoy es hoy? “Esto ya lo toqué mañana”. Lo mismo pasa con las apariencias; los seres humanos no se muestran iguales frente a todos los individuos que los rodean, demostrándose en algo tan simple como el cambio de voz y de vocabulario que hacemos los jóvenes al contestarle el teléfono a nuestros padres.
Muchas veces fingimos estados de ánimos para evadir ciertas situaciones “me ha sonado como una mascara que se pusiera a hablar, así de hueco, así de inútil”, recuerdo haberlo hecho en más de una oportunidad en el colegio para evitar dar explicaciones, especialmente porque es el mismo lugar donde trabaja mi madre, al igual que al llegar a casa o con amigos todo para posponer las típicas y tontas, preguntas. Bruno, por ejemplo, se convence de recobrar la confianza a través del cinismo; él mismo, más de una vez menciona la existencia de otro Johnny “el verdadero” que debería estar tras todo lo que Johnny mostraba ser, dice que cualquiera podría ser este “primer Johnny” mientras acepte ciertas características “vulgares o debilidades” las que el hombre generalmente se niega o no demuestra frente a parte de la sociedad para no ser menos, también compara a Johnny con un ángel, sin embargo llega a la conclusión de que él es el humano y resto ángeles, se plantea como una metáfora de que el hombre es un ser imperfecto, lleno de debilidades; mientras que los ángeles son seres divinos, perfectos; sin embargo los primeros son mucho más reales que los segundos. No existe un ser sin defectos y es para ocultar esto que se usan las mascaras. “O make me a mask”. En cuanto al tiempo podemos mencionar la música, escribir o incluso leer; ¿Quién no ha perdido la noción del tiempo escuchando música? Actualmente esto es muy común, con ayuda de la tecnología nos es posible llevar en un mp3 nuestras canciones favoritas a todos lados, yo misma me pregunto cómo lo hacía antes en los largos trayectos de recorridos en esta gran cuidad. Escribir y leer son dos acciones de escape aceptadas para ambos casos, escribir, especialmente para aquel que gusta de ello, puede transformarse en un canal de digresión, y en una realidad distinta a la vivida que, según la persona que lea y de su estado anímico puede ser internalizado de distintas formas y causar distintos efectos, incluso catarsis; el lector convierte el ejercicio de su lectura en realidad, que no es la suya por cierto, perdiendo la noción y el color del tiempo. En este punto nos encontramos con la relatividad; para un individuo externo pueden haber sido horas desde que alguien empezó a leer, pero para este alguien esta hora pude haber sido solo cinco minutos, tal y como se observa en “Casa de campo” con los años y las horas, en el mismo libro Johnny habla sobre algo parecido relacionado con el metro que, sin duda, es un verdadero portal; él dice que en minuto y medio pensó en cosas que parecieron pensadas en un cuarto de hora; Cony, una de mis mejores amigas, siempre que nos vamos juntas, ella pregunta dónde estamos o cuanto queda y mi respuesta siempre es la misma “Aún falta , llevamos solo tres estaciones”, sin embargo, luego de eso sale un tema, hablamos y cuando estamos de lo mejor, ella se baja y generalmente las conversaciones quedan inconclusas, esas tres estaciones pasadas se hicieron interminables. En otro momento Nina, otra amiga, calculamos lo que el metro se demoraba de estación en estación con el cronometro del celular y eran casi dos minutos, un tiempo mínimo si contamos que una hora tiene 60, pero si recorremos toda una línea estos se van sumando. Desde luego, para los capitalinos, la fugacidad del tiempo, ya es costumbre, mientras que para algún extranjero este puede ser mucho o poco. ¿Cuánto tiempo perderemos en los recorridos diarios?
Respecto a las apariencias tenemos los espejos, que como decía en un libro anterior son macabros ya que tienen el poder de reproducir al hombre. El saxofonista afirma que al mirarse en el espejo no se ve a sí mismo, que por palabras (o mascaras) las personas son ocultas, luego esta se torna en la única forma de aceptación y de verse al espejo; afirma que si uno se viera a si mismo podría fácilmente quedarse frió durante media hora.
Imaginemos que estamos en la casa de los espejos de un parque de atracciones siguiendo el primer pensamiento seria más bien una casa del terror, nos veríamos repetidas veces en una realidad paralela, ya que los espejos distorsionan las imágenes, al levantar mi mano derecha el ser que esta tras el espejo levantará la izquierda desde mi perspectiva, nuestra imagen cambiaria según el tipo de espejo en el que nos miremos, un individuo que esté junto a nosotros verá imágenes distintas en cada distinto espejo también será distinto, lo anterior explica la relatividad en la forma de como nosotros nos vemos y en la manera en que nos ve cada una de las personas que nos rodea, es decir, ¿Seremos la creación de cada individuo?

“Podríamos vivir mil veces más de lo que estamos viviendo por culpa de los relojes, de esa manía de minutos y de pasado mañana…” El tiempo es eterno, nosotros mismos lo hacemos finito, mentalizándonos y llevando la cuenta de cada minuto de nuestras vidas lo que lleva a la acumulación de años… la vejez, sin embargo las marcas de esta, como las arrugas o las canas, son solo apariencia relativa pues lo que uno sea radica en el espíritu, en el interior. Si alguien se siente mal se vera más viejo aún; todo lo contrario es el caso de mi abuelo que todavía en ocasiones se cree niño y recuerda viejos tiempos escalando un árbol, lleno de riesgos para su piernas cansadas.

Depende de nosotros el no dejarnos vencer por lo efímero del tiempo.

“No se cuantos siglos han pasado sin que nadie se moviera”.
Los siglos y el movimiento son relativos.



* Test de Rorschach es un método que usa para evaluar la personalidad de un individuo, consta de alrededor de diez laminas con manchas te tinta, sin forma definida, la persona en cuestión debe dar sentido a estas manchas y a partir de esto se analiza el funcionamiento del sujeto. La interpretación de las manchas de pintura será relativa a la situación y perspectiva de cada individuo, igual que como lo son los aspectos antes mencionados entre los cuales encontramos varias semejanzas en los medios de escape o en los distintos puntos de vista desde los que se miren